martes, 15 de mayo de 2012

BULLYNG  ESCOLAR

Hablar de  “violencia silenciosa”, nace de una fuerte convicción  que reclama por hacer visibles aquellas agresiones  que reciben niños, jóvenes y adultos, y que  por sus particularidades, no son reconocidas como tales y desapercibidas, continua su obra devastadora.
Junto con un golpe de puño y el arma, hablamos aquí de los golpes de la exclusión, el aislamiento; los disparos  de la mentira y la murmuración, que lastiman y provocan  aquellas heridas del alma que cuestan mucho  cerrar. Sean  maltratados en el hogar o violencia  en los medios, los niños siempre son las victimas y dan forma a su  dolor también en la escuela y luego como adultos.
En los últimos años muchas violencias han sido develadas a partir del reconocimiento de los derechos. Pero  ¿realmente los valores y deberes deben formar parte en un proceso educativo? ¿Enseñamos a proteger los propios derechos  y respetar los  de los demás? ¿Quién forma el futuro ciudadano? Nuestra respuesta no ha sido únicamente mostrar lo interesante  que podemos llegar  a ser al estar con el diferente.
Seguimos enfermándonos de desencuentro aun así, no educamos a nuestros hijos y jóvenes en competencias para estar bien interiormente y con los demás.  
“El cerebro necesita  del abrazo”, nos alertaba simplificando el colombiano Carlos Restrepo. Por ese motivo, hoy por hoy este tema no es de unos cuantos, estamos inmersos todos, no es para los indiferentes, sino para aquellos  que buscan preservar los derechos  de los más débiles.
Para el respeto  del individuo como en el de las naciones.

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