BULLYNG ESCOLAR
Hablar de “violencia silenciosa”, nace de una fuerte convicción que reclama por hacer visibles aquellas agresiones que reciben niños, jóvenes y adultos, y que por sus particularidades, no son reconocidas como tales y desapercibidas, continua su obra devastadora.
Junto con un golpe de puño y el arma, hablamos aquí de los golpes de la exclusión, el aislamiento; los disparos de la mentira y la murmuración, que lastiman y provocan aquellas heridas del alma que cuestan mucho cerrar. Sean maltratados en el hogar o violencia en los medios, los niños siempre son las victimas y dan forma a su dolor también en la escuela y luego como adultos.
En los últimos años muchas violencias han sido develadas a partir del reconocimiento de los derechos. Pero ¿realmente los valores y deberes deben formar parte en un proceso educativo? ¿Enseñamos a proteger los propios derechos y respetar los de los demás? ¿Quién forma el futuro ciudadano? Nuestra respuesta no ha sido únicamente mostrar lo interesante que podemos llegar a ser al estar con el diferente.
Seguimos enfermándonos de desencuentro aun así, no educamos a nuestros hijos y jóvenes en competencias para estar bien interiormente y con los demás.
“El cerebro necesita del abrazo”, nos alertaba simplificando el colombiano Carlos Restrepo. Por ese motivo, hoy por hoy este tema no es de unos cuantos, estamos inmersos todos, no es para los indiferentes, sino para aquellos que buscan preservar los derechos de los más débiles.
Para el respeto del individuo como en el de las naciones.